Por una sociedad feminista

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por una sociedad feminista - El Jardín de Venus

Últimamente estoy contemplando con estupor y pavor cómo el machismo ha vuelto a la sociedad y con ánimo de quedarse. “Nunca se marchó”, me diréis algunas y con razón. Es cierto, pero durante un tiempo, durante unos años, tuve la impresión de que se iba quedando en un reducto cada vez menor y más alejado del común de los mortales. Años después, veo que regresa con más fuerza y de la mano de gente, hombres y mujeres, más jóvenes y aparentemente más preparados. Viejos perros con nuevos collares. Es el momento, pues, de volver a luchar por una sociedad feminista que nos iguale a todos y nos trate con idéntico respeto a hombres y mujeres.

No hablo de luchar en pos del hembrismo, sino del feminismo, que como la propia RAE indica es la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

Cada vez en la calle, en el día a día, en la cotidianeidad de mi vida, lejos de las grandes luchas, veo que el machismo va creciendo a pasos gigantes, amparándose en palabros como el asqueroso “feminazi” que acuñan ignorantes que parecen no saber ni querer saber la realidad ni del nazismo, ni del feminismo. Que va creciendo al abrigo de esas mujeres que se creen más dignas y más mujeres por criticar la lucha que muchas han hecho, hacen y harán para ganar derechos para todas, sin saber o sin querer saber que ellas no podrían votar, tener una cuenta propia, elegir pareja o entrar a un bar sin ellas, entre otros muchos derechos que ya asumimos como tan propios que no tenemos en cuenta la sangre, el dolor y el trabajo que supusieron para quienes lucharon por alcanzarlos. Un machismo que crece amparado en estereotipos trasnochados y absurdos que convierten a la mujer que lucha por la igualdad en poco menos que una apestada, con insultos que se refieren siempre a la estética y la sexualidad, como feas, frígidas, bigotudas…

El machismo no se centra sólo en atacar a las mujeres y reducirlas a la nada, en cosificarlas y denigrarlas. Se centra también en descalificar a los hombres feministas, que son muchos por suerte, pero cada vez menos por desgracia. De lo mínimo que se les tilda es de calzonazos, y duele más cuando es una mujer la que no es capaz de ver lo que tiene delante. Pero en la lucha por la igualdad de la mujer, igual que en la lucha de clases y en otras luchas, muchas veces el que más atado está por la desigualdad es el que más eleva la voz para defenderla ante los que tratan de acabar con ella.

¿Qué hemos hecho mal como sociedad y a nivel individual para que el machismo crezca de la forma en que lo hace entre las generaciones más jóvenes? ¿Cómo es posible que haya más machismo retrógrado y más violencia hacia la mujer, sexual y física en la pareja, más acoso y más violencia hacia las mujeres de su entorno, entre quienes no han cumplido los 25 que entre los mayores de 45? ¿Cuáles son los referentes, las leyes, las actitudes cotidianas que van dejando campar a sus anchas al machismo ante unas mujeres jóvenes que en muchos casos por inexperiencia, por educación o por otros motivos no sólo no ven sino que en muchas ocasiones apoyan y ayudan a fortalecer? ¿Qué está pasando a nuestro alrededor? Y, lo que es más importante, ¿qué podemos hacer para cambiar esta tendencia, hombre y mujeres? ¿Cómo podemos luchar por una sociedad feminista en la que ambos sexos convivamos en igualdad de condiciones y oportunidades?

Me encantaría enriquecer esta reflexión con tu opinión aquí y/o en las redes sociales. Cuéntame, ¿qué opinas de todos esto?

 

Foto by Pixabay

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