Cómo hacer un menú navideño ligero

0

Cómo hacer un menú navideño ligero

A menudo estamos acostumbrados a que los menús festivos sean pesados e hipercalóricos, pero preparar un menú navideño que deje satisfechos a nuestros invitados no está reñido con preparar un menú ligero que nos siente bien a todos.  Sólo es cuestión de poner en marcha algunos trucos sencillos. Aquí van algunas ideas fáciles de llevar a cabo y que te ayudarán a hacer un menú navideño ligero y sabroso.

* CALDO.

Salvo que vivas en una zona tropical o en el hemisferio sur, las cenas y comidas de Navidad coinciden con los días más cortos del año, tradicionalmente desapacibles, fríos. Una sopa, una crema, un caldo o consomé, sientan especialmente bien tanto para abrir un menú como para recibir a nuestros invitados cuando llegan. La opción más ligera de todas, es un buen caldo. Puede ser vegetal, de marisco, de pescado, de ave, de carne completamente desgrasado… prepáralo con mucho sabor, un poco concentrado. 

Si lo vas a servir en la mesa, para que no tenga el aspecto triste de un entrante de hospital, utiliza además de una vajilla aparente, un surtido de  acompañamientos ricos servidos en cuencos o en platillos adecuados; quien quiera podrá añadirlos a su caldo pero quien lo prefiera ligero también tendrá la opción de no añadir ninguno o elegir los más hipocalóricos. Puedes optar por alguna mezcla de hierbas frescas picadas muy finas, huevo duro picadito, daditos de zanahoria cocidos o salteados, una reducción de vino de Jerez, dados de pan tostado o frito… y en el caso de caldos de carne, ave o marisco, daditos de dichas proteínas cocidas. 

* ENSALADA.

Puedes servir una ensalada como entrante o sustituir alguna guarnición calórica (patatas confitadas, volovanes de setas, etc…) por una guarnición de hortalizas frescas. 

Una ensalada festiva puede ser sólo vegetal o incluir algún elemento proteínico bajo en calorías y grasas, de aire festivo, en pequeña cantidad. Por ejemplo puedes servir una apetecible ensalada de escarola, granada y naranja tal cuál, o acompañarla con unos dados de codorniz escabechada, para hacerla más especial. O decantarte por una ensalada de canónigos, piña y frambuesas con un queso fresco descremado. ¿Y qué me dices de una ensalada de espinacas frescas, vieiras a la plancha y frambuesas? 

* CARNES MAGRAS.

A la hora de elegir el tipo de carne que servir, prefiere las que sean más magras. Evita el cordero, el pato o el cochinillo en favor de otras como el pavo, perdiz, codorniz o capón.  

También es importante la forma de cocinarlas y su acompañamiento. Es buen momento para asados, los rellenos de verduras, setas o frutas frescas mejor que los de carnes rojas, frutos secos e hidratos de carbono, la guarnición debe dejar de lado los productos grasos… 

* PESCADOS.

Si sólo vas a servir una proteína, cualquier pescado blanco es más ligero que la carne, tenlo en cuenta. Si quieres servir una carne y un pescado, elige uno bajo en calorías y grasas y prepáralo de forma sencilla, sin enmascarar su sabor ni añadirle muchos ingredientes. Algunas ideas ligeras; una cola de rape horneada con tomatitos y estragón, una merluza rellena de setas ligeramente salteadas y luego asada, unos filetes de lenguado enrollados con gajos al vivo de naranja o limón y albahaca fresca…

* MARISCOS.

Hay mariscos muy ligeros, pero otros tienen un alto contenido en colesterol. Además, muchas veces el problema no es el marisco en sí, si no la forma en que está cocinado. Por ejemplo las almejas aportan pocas calorías pero para un menú navideño ligero es mejor evitar servirlas en salsa, porque tenderemos a mojar pan en ella y habremos tirado por la borda la intención. 

Las preparaciones a la plancha, a la parrilla y al vapor son muy buenas alternativas a las preparaciones en salsa. Si el marisco no va a ser el protagonista de un plato, si no una parte de él, úsalo en sopas, en ensaladas o como relleno de vegetales en lugar de en hojaldres, en pasteles o en tartaletas.

* SALSAS.

Elige preparaciones que puedan prescindir de salsas y/o sirve éstas a parte, así quien quiera un plato más ligero podrá evitarlas o usar sólo una pequeña cantidad, y quien las disfrute, podrá ser más generoso con ellas. 

* ALCOHOL.

El alcohol aporta una gran cantidad de calorías vacías, así que es preferible evitarlo. No quiere decir que no se lo sirvas a tus invitados, pero si te preocupa personalmente, evita tomarlo o modera su consumo.

A la hora de preparar cócteles, siempre hay opciones muy azucaradas y con alta graduación alcohólica y otras más naturales y ligeras.

* POSTRES.

Si además de los clásicos dulces navideños vas a servir un postre formal, puedes optar por alguno ligero como macedonias o sinfonías de frutas, sorbetes, gelatinas de zumo o de leches infusionadas con especias o brochetas de frutas con hilos de chocolate negro, mejor que preparaciones ricas en mantecas, mantequillas y azúcares refinados.

 

Foto by istock.com/Liliboas

Share.

Comments are closed.