Como preparar un sabroso menú de Navidad sin saber cocinar

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como preparar un sabroso menú de Navidad sin saber cocinar

Si este año te toca preparar uno de los menús de los día importantes de la Navidad y no sabes por dónde comenzar porque la cocina no es lo tuyo, no te gusta, nunca te ha interesado y te agobia la responsabilidad, tranquila: sin necesidad de saber cocinar puedes preparar un menú fabuloso que deje a todos encantados y a ti satisfecha y dispuesta a repetir la experiencia. ¿Que no te lo crees? Pues sigue leyendo, y ya lo verás.

Existen varias formas de afrontar este reto; la más fácil, recurrir a precocinados de alta calidad que estos días se pueden encontrar en tiendas delicatessen y centros comerciales. Pero no nos engañemos, no es la vía más barata ni la que te deja en mejor lugar. Tampoco es, necesariamente, la más sabrosa. Te proponemos una alternativa más vistosa, más sabrosa y que te deja con más margen de actuación; preparar tú todos los platos de tal modo que estén deliciosos y parezcan elaborados pero realmente casi sin cocinar. No es la cuadratura del círculo, es tirar de sabiduría e imaginación. Te vamos a dar todas las pistas para que vayas escogiendo las que más te gusten o mejor se adapten a lo que necesitas.

Marisco.

En muchas pescaderías, marisquerías, viveros e hipermercados puedes encontrarlo ya cocido y de gran calidad. Si lo compras así poco más tienes que hacer que servirlo en platos individuales o en grandes fuentes, acompañados de alguna salsa de calidad (mahonesa, cóctel, americana, tártara…).
Si tu presupuesto no es muy grande, opta por las variedades más baratas como los mejillones; cómpralos cocidos al vapor y pasteurizados, vienen en bolsas de plástico al vacío. Puedes servirlos retirando la valva o concha sin animal y con una vinagreta ligera (incluso puede ser de las que venden ya preparadas) y un picado fino de pimiento rojo, verde y amarillo  o con una mezcla de aceite de oliva, zumo de limón y cebollino fresco picado. Si quieres que parezca que te has trabajado bien la receta, pon en una fuente que pueda ir al horno y a la mesa los mejillones sin la concha que no tiene el animal, abre un brick de salsa bechamel y pon una cucharada cubriendo cada mejillón, reparte un pellizco de queso de fundir sobre la bechamel y ponlo unos minutos bajo el grill del horno con la puerta abierta y vigilándolo para que adquiera justo el fundido y color dorado que quieres; es un plato estupendo y parecerá que has trabajado mucho sin tener que hacerlo.

Embutidos.

Si tu presupuesto te lo permite, puedes poner unas tablas o surtidos de ibéricos (jamón o paleta, lomo, chorizo, salchichón), jamón de pato o cecina. No requieren saber cocinar, sólo colocarlos en platos individuales o en bandejas para que cada comensal picotee a su gusto, siempre acompañado de uno o varios tipos de pan de calidad.
Si tu presupuesto no llega para tanto, opta por embutidos cocidos de calidad, que suelen tener menor precio; cabeza de jabalí con pistachos, galantina de pavo o pollo, pollo asado con ciruelas, etc… Sírvelo en bandejas para el centro de la mesa, acompañado por huevo hilado (se vende en confiterías o charcuterías ya listo para abrir y servir).

Ahumados.

Son productos deliciosos, festivos, y tampoco requieren trabajo. Si tu presupuesto lo admite, sirve el ahumado o ahumados elegidos en fuentes o bandejas. Para que no parezca que simplemente los has sacado de su envoltorio, ponles un pequeño pero delicioso acompañamiento. El bacalao ahumado en aceite de oliva puedes servirlo, como en la fotografía que ilustra este artículo,  con cebollino fresco picado y pimiento rojo crujiente (se vende en bolsitas en la sección de ensaladas de supermercados e hipermercados) o espolvoreando ralladura de lima y naranja, en poca cantidad, sobre ello. El salmón ahumado puedes acompañarlo con alcaparras y ruedas de pepinillo en vinagre o con una salsa hecha mezclando yogur griego con eneldo fresco picado. Las sardinas ahumadas, con aceitunas negras picadas y tomatitos cherry cortados en mitades o con hojas de albahaca fresca.

Si tu presupuesto es ajustado, pueden ser el ingrediente que de el aire festivo y gourmet a una ensalada, por ejemplo de espinacas frescas, de canónigos o de berros (se venden ya limpios en bolsas listas para abrir y usar). Con unas aceitunas negras  y algún encurtido picado (cebolletas o pepinillos) ya puedes tener la ensalada lista.

Picoteos varios.

¿Qué hay más fácil que poner unos espárragos gorditos y tiernos en una fuente? ¿O que servir unos medallones de foie para que cada quién unte unas tostaditas al momento? ¿Y qué te parece poner en la mesa unos cuencos de cortezas de pato, crujientes y deliciosas para que disfruten peques y grandes? ¿Y unos corazones de alcachofa a la brasa, que sólo requieren sacarlos del bote y ponerlos en un plato?

Caldos o cremas.

Un plato más formal e individual, como una crema o un caldo, entra bien siempre en cualquier menú. Hoy en día pueden encontrarse caldos y cremas envasadas de muy alta calidad, incluso ecológicos. Si tienes dudas de su calidad, pruébalo antes de ese día, para evitar sorpresas desagradables. Un plato caliente siempre entra bien y puedes acompañarlo con galletas de queso, dados de pan frito, virutas de cecina o jamón, chips de vegetales (también los venden ya listos para servirse)… y hacer el plato más completo y festivo.

El plato principal.

En hipermercados y carnicerías puedes encontrar paletas de cerdo, piernas de cordero o muslos de pato, entre otros productos, listos para calentar en el horno y servir. No son caros y suelen salir riquísimos. Simplemente necesitarás una guarnición adecuada, como una ensalada de escarola y frutos secos, por ejemplo, que también se puede preparar aunque no sepas cocinar.
Otra opción es asar desde el principio alguna pieza de carne o pescado. Si sigues la temperatura y tiempos que indique la receta que hayas escogido no tendrás problemas, pero puede que te pongas más nerviosa que comprar el producto listo para calentar y servir, y la diferencia de precio teniendo en cuenta el peso final no suele ser grande.

El postre.

No te compliques la vida y sirve un surtido de típicos dulces navideños; turrones, mazapanes, peladillas, polvorones, pan de Cadiz… Puedes incluir frutas secas o bombones, para hacerlo más variado. Pero si así y todo crees que un postre más formal quedaría mejor, puedes optar por un helado de calidad con unos toppings ricos, por un sorbete cítrico  o por servir unos pasteles de pastelería.

 

Foto by El Jardín De Venus

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