Guía para ser feliz en tu nuevo trabajo

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Guía para ser feliz en tu nuevo trabajo

Si estrenas trabajo y te dan miedo los cambios o te cuesta adaptarte a lo nuevo, no te pierdas nuestra guía para ser feliz en tu nuevo trabajo, porque te ayudará a sentirte bien en él. No dejes de leer nuestros consejos y ponerlos en práctica.

1.- Tus compañeros no son tus amigos, ni tus enemigos. Quizá con el tiempo lleguen a ser alguna de las dos cosas. O no. Pero no fuerces nada, de momento son solamente compañeros de trabajo, lo que hace que sea mejor evitar confidencias, quejas personales, preguntas indiscretas, favores más allá de los propios de una incipiente relación laboral y en general un exceso de confianza. Te irá mucho mejor y te será mucho más fácil vivir feliz en tu trabajo.

2.- No cotillees sobre compañeros y jefes. No sólo porque es algo feo e innecesario, también porque no te lleva a ninguna parte salvo, quizá, a meter la pata y hablar de quien no debes con quien no debes. Todavía no conoces las relaciones, alianzas, enemistades, y jerarquías del lugar, así que mejor evita meterte a hablar sobre nadie con nadie. De todos modos, para ser más feliz en esta vida, directamente no cotillees sobre nadie; si todos lo hacemos, viviremos mucho más felices. Asegurado.

3.- Haz tu trabajo y defiéndelo, pero reconoce cuándo debes rectificarlo. Si estás segura de tu trabajo no dejes que lo pisoteen, modifiquen y cambien hasta que no parezca nada de lo que era. Pero ten la humildad necesaria para aceptar cuándo esos cambios mejoren tu trabajo o lo enriquezcan. Es cuestión de sentido común y de término medio; ni dejar que echen por tierra tu trabajo, ni creer que es superior e inmejorable.

4.- El jefe no siempre tiene la razón, pero tiene el mando. Y eso quiere decir que a veces es preferible callarse la boca y obedecer. No significa bajar la cabeza y decir sí a todo cual borrego de rebaño, quiere decir que sólo batalles en lo que realmente  lo merezca y para lo demás, dejes correr un tupido velo. Para que se te tome en serio en las protestas importantes, tienes que ser una persona que no saque pegas y punta a todo, así todos sabrán que cuando llevas la contraria es con criterio y porque realmente lo merece la causa.

5.- No toleres intromisiones en tu vida privada. No se trata de ser borde y cortante, pero estás ahí para trabajar, no para hablar de tí. No sabes cuánto tiempo estarás en ese trabajo ni con qué fin se te hacen ciertas preguntas. Cuando alguna cuestión te parezca que es demasiado íntima, no dudes en no contestarla. Tampoco es necesario que te enfades con quién pregunte, puedes sonreír y decir con tono de broma, “yo de mi vida privada no hablo”, tantas veces como sea necesario. Si la persona que pregunta es mínimamente inteligente, se dará por enterada y no seguirá preguntando; y si continúa haciéndolo, te darás cuenta de lo necesario que es no contestarle.
Eso en cuanto a preguntas, si hablamos de imperativos, desde luego corta la conversación y la intromisión al instante.

6.- Allá donde fueres, haz lo que vieres. Sé buen observador y detecta las costumbres propias del lugar, y adáptate a ellas. ¿Que se fuma en la terraza de atrás? Pues oye, ¿para qué vas a empeñarte en hacerlo en la de delante? ¿Que los viernes cada uno lleva algo para un almuerzo común? Pues intégrate participando, no te aísles; aunque tengas problemas con la alimentación y acabes comiendo sólo lo que has llevado tú, pero ponlo en común. ¿Que por una norma no escrita el papel que se desecha se reutiliza para borradores? Pues hazlo de la misma manera. Y así con muchas cosas.

7.- Respeta las normas de vestimenta e higiene si las hubiera. Hay trabajo que exigen unas determinadas normas de vestimenta que en ocasiones son también de higiene (como el gorro en las cocinas, por ejemplo). Es algo que hay que respetar, aunque tengas estilo propio y te guste vestir de gótica, con ropa provocativa o deportiva, si se exige ropa formal, por ejemplo, tómalo como si llevaras un uniforme de trabajo y listo, exactamente igual que quienes deben ponerse un buzo de trabajo o una bata.  Y luego viste como quieras en tu tiempo libre. Tómatelo así en lugar de llevarte un mal rato.

8.- Respeta las horas de trabajo para que te las respeten. Cuando uno llega a la hora, no se le cuestiona por marcharse a la hora. Y cuando uno dedica su tiempo de trabajo a trabajar, tiene la razón de su mano para no querer trabajar a otras horas.

9.- Al trabajo se va a trabajar. No a cotillear, a entrar en internet, a whassapear… Es una falta de respeto hacia tus compañeros, hacia tus jefes y hacia tu propia valía como profesional. Esas cosas, fuera de las horas laborales.

10.- Si tienes una idea para mejorar, planteala debidamente en el momento y ante la persona adecuadas. No llegues a un nuevo trabajo arrasando con nuevas ideas que dichas fuera del contexto o el lugar adecuado puedan parecer que cuestionas cómo se han hecho las cosas hasta entonces. Cuando surja la ocasión propicia plantéalas o utiliza un buzón de sugerencias e ideas si lo hay en la empresa. Tan importante como el cuándo y cómo es el a quién; no plantees la idea a un compañero o mando intermedio que pueda hacerla pasar por suya o desecharla sin pensar si merece la pena replantearse cómo se estaban haciendo las cosas. Ten claro quién es la persona adecuada para recibir esa información y por qué.

11.- No tengas miedo a las palabras gracias y por favor. Hay quien se siente mal utilizándolas; si es tu caso, desecha esa idea. Ambas son educadas y abren muchas puertas. Y además se agradecen. Es cuestión de educación y respeto, pero también de costumbre.

12.- Para que te respeten, debes respetar. No puedes pedir respeto hacia tu persona o tu trabajo si no lo tienes por el de los demás. Parece de perogrullo, pero hay que recalcarlo porque en la vida práctica vemos que muchos parecen olvidarlo.

13. Se cuidadoso con el material y las herramientas de trabajo. No sólo porque es una forma de mostrar tu educación y el respeto hacia tu trabajo, también porque te ahorrarás sofocos y cabreos cuando necesites algo y no funcione o esté sucio, descuidado o en no muy buenas condiciones. Y una es más feliz sin caberos ni sofocos.

14.- No hagas comparativas continuas sobre otros trabajos, métodos de trabajo, jefes o compañeros que hayas tenido. Es injusto, molesto y desagradable. Además, genera mal rollo. Muy mal rollo. Y en un ambiente de trabajo con mal rollo es realmente complicado trabajar feliz.

15.- No te posiciones en rencillas ajenas salvo casos flagrantes. No va contigo y no tienes por qué entrar ni posicionarte, no estás con la pandilla del cole, estás en un entorno laboral entre adultos y no merece la pena entrar en polémicas. Salvo casos extremos y claros en los que no posicionarte sea tanto como tomar una posición en contra de una víctima.

 

Foto by Pixabay

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