Parejas que no comparten proyectos de vida y su difícil supervivencia.

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Parejas que no comparten proyectos de vida  y su difícil supervivencia - El Jardín de Venus

Las parejas que no comparten proyectos de vida tienen difícil supervivencia. Esta a menudo depende de que uno de los miembros de la pareja deje a un lado esos proyectos y planes vitales para plegarse a los deseos o necesidades del otros. Y ello a menudo con el paso del tiempo genera frustración y resentimientos hacia la otra persona, sentando las bases de problemas futuros.

En estas condiciones es frecuente preguntarse si merece la pena luchar por mantener una relación de pareja en la que los miembros de la misma tienen proyectos de vida incompatibles.

La difícil supervivencia de las parejas que no comparten proyectos de vida comunes.

En la adolescencia o primera juventud los proyectos de vida a menudo son solo ilusiones o proyecciones de un futuro ideal. Pero a medida que avanza el tiempo se deben tomar decisiones importantes que a menudo son incompatibles con lo que desea el otro miembro de la pareja.

Cuestiones como si tener hijos o dónde vivir, adquieren importancia real y, en algunos casos, incluso urgencia. Ya no se trata solo de si uno prefiere salir los fines de semana y otro se vuelve más hogareño sino de cuestiones que realmente supondrían un cambio de vida y que son incompatibles porque afectan por completo al otro miembro de la pareja.

En estos casos nada peor que ocultar los deseos propios o mentir para mantener la ilusión de un proyecto de vida común. La honestidad y la comunicación son necesarias si de verdad te importa tu relación de pareja. No se trata de imponer ultimatums, ni de aceptarlos. Se trata de ser honesto con lo que sientes y deseas para tratar de averiguar si es posible o si la distancia entre los proyectos de vida de cada miembro de la pareja es inalcanzable.

Cuando uno de los dos impone, no solo se arriesga a que el otro rompa el lazo que los une. Igualmente malo es que por inercia, pereza, miedo a la ruptura u otros motivos oculte lo que piensa y se someta. Porque la sumisión no tiene cabida en una relación de pareja sana y feliz.

Esto no quiere decir que no se puede ceder en determinadas cuestiones. Claro que se puede, pero si es para llegar a un bien común, no para acumular resentimiento que echar en cara con bilis en un futuro al otro, pues solo estarás haciéndote daño y retrasando una ruptura inevitable. Además, cuando esa ocurra puede ser ya demasiado tarde para determinados proyectos vitales como, quizá, el tener hijos o el haber dejado pasar oportunidades laborales o vitales que llegan solo una vez en la vida.

Es importante que sepas bien lo que deseas. Si no lo tienes claro, es imposible saber si tu pareja y tú compartir proyectos de vida e ilusiones para vuestro futuro a distintos niveles. Conocerte mejor a ti misma y saber lo que quieres es el primer paso. El segundo, la comunicación. Y, el tercero, la toma madura y responsable de decisiones.

La toma de estas decisiones no serán sencillas. Renunciar a determinados proyectos vitales, romper una pareja o aplazar estos quizá de forma indefinida no son decisiones que tomar al vuelo sino que deben ser muy meditadas. Valora si realmente quieres renunciar a ello o importe a tu pareja sabiendo que a la larga eso supondrá un conflicto importante. O si es mejor para las parejas que no comparten proyectos de vida seguir caminos diferentes para ser más felices.

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